Vendiendo Talento

Me acaba de suceder algo curioso. Un cliente me solic­itó uno de los pro­gra­mas con los que tra­bajo diari­a­mente, le dije cómo se llam­aba y donde podía descar­garlo sin pen­sarlo dos veces.

Man­tener tus her­ramien­tas en secreto es reflejo de que vendes fór­mu­las pre­fab­ri­cadas y no tal­ento. Cuando vendes tu tal­ento, no hay her­ramien­tas que esconder”